Libros. Crítica de libros, librosynovelas, imagen: Gerhard Gellinger
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Memorias de una vaca

Vaca negra. Imagen de Manolo Franco en Pixabay. Memorias de una vaca. Crítica de libros, librosynovelas

Vaca negra. Imagen de Manolo Franco en Pixabay. Memorias de una vaca. Crítica de libros, librosynovelas

He terminado de leer Memorias de una vaca de Bernardo Atxaga, seudónimo de José Irazu Garmendia, 1951.

Es una novela corta, que tras su lectura, me he enterado de que se la clasifica como literatura juvenil, y es que me leo todo lo que cae en mis manos. La verdad es que Memorias de una vaca encierra en sí misma muchas más cosas de las que aparenta, por lo que, en mi opinión, la clasificación en la que se la tiene etiquetada, no significa que sea una obra banal. Es verdad que el tono en que está escrita, le da un aire de proximidad y sencillez, tal vez por eso mismo, se lee muy bien y casi de un tirón.

Brillan en la novela el sentido de la amistad y el de la fidelidad entre otros, razón por la que resulta una obra muy recomendable para los jóvenes, y en definitiva también para los no tan jóvenes.

Sin caer a favor de un bando o de otro de los contendientes de una guerra que sucedió en este país, en compañía de Mo, la vaca, nos vamos acercando y viviendo en los difíciles y complicados años de la posguerra española, en el pequeño universo rural de Balanzategui, un pueblo del País Vasco y lugar de nacimiento de Mo.

Mo, nos cuenta sus memorias por medio de aventuras y anécdotas que le suceden con un lenguaje muy sencillo. Gracias a su amiga La Vache qui rit, otra vaca negra como ella, y a El Pesado, su conciencia, va ganando en experiencia y conocimientos. Llega a ser una vaca muy sentenciosa y refranera.

Conforme pasan los años, Mo se va haciendo más sabia, y llega a aceptar que es una vaca, aunque hubiera preferido ser un caballo, por ejemplo. No ocurre lo mismo con su amiga que tiene alma de jabalí. Una vez que ha aceptado que es una vaca, entiende su lugar en el mundo. Llegar a esta aceptación no es de poca importancia, de ahí que sirva como enseñanza incluso a mucha gente adulta que tal vez no ha aceptado algunas cosas esenciales.

Resulta encantadora y divertida la forma en que encuentra una amiga, la soeur Pauline Bernadette, con quien se quedará en le couvent a pulir y repasar la primera parte de sus memorias, una estratagema para vivir una vida más larga.

Recomiendo a todo el mundo la lectura de este libro. Es sencillo y lleno de humor… y de enseñanzas.

 

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