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Cuento del mar

Cuento del mar, Fantasai, en libros y novelas, www.librosynovelas.es

Cuento del mar, Fantasai, en libros y novelas, www.librosynovelas.es

Cuento del mar, o de las ninfas

Sopla viento del noroeste, un verde plomizo tinta la superficie del mar desusadamente callado, a excepción de algún gruñido entre las rocas escondidas, que recuerdan que una vez se hundió tanto el valle, sobre el que ahora se asienta la marina extensión rodeada de montañas, que dio paso a que lo inundara el Océano.

Este, Océano, tras muchos años e incluso eras y eras de insistir y de contarle sus deseos y su amor a su adorada vecina Gaia, consiguió por fin unirse a élla y de su unión nacieron unas hermosas ninfas a las que pusieron por nombre algunos tan bonitos como Calipso, o Clímene, Anfiro, Toe, Yanira, Criseida, y muchas más de apellido Oceánidas.

Su madre Gaia tantas historias les contaba de la tierra , que éstas durante miles y miles de años le pedían a su padre que les llevase alguna vez a conocer los lugares de los que hablaba su madre, pero siempre les ponía excusas, que si ahora no tenía tiempo porque tenía mucho trabajo, que si ahora tenía que ir a la guerra a ver como marchaban sus conquistas en costas lejanas, que si tenía una reunión en las altas esferas, que si…

En las largas noches de tormenta, cuando para sobrellevar los temores, se refugiaban en cuevas construidas por el coral, se protegieron allí del fulgor de los rayos y se ocultaron ante las tempestuosas batallas que su padre libraba con los dioses del rayo y con el del viento sobre la superficie del agua.

En el curso de aquellas batallas, durante una de ellas, fue tan poderoso el golpe que su padre Océano dio para desviar el estallido de mil rayos que le lanzaron sus enemigos, que no pudiendo frenar a tiempo el impulso de su poderoso brazo, hirió a Gaia.

Sorprendido por el daño tan grande que había hecho, al querer socorrer a su amada, perdió la batalla. Estuvo muchos miles de años cautivo y en su cautiverio derramó amarga y desconsoladamente tantas lágrimas por la muerte de Gaia, que inundaron a su amada; desde entonces el Océano lame y besa tiernamente la hendidura a través de la que penetró en el valle, y también sus hijas las Oceánidas subieron río arriba muchos años después como en peregrinación a los lugares de los que hablaba su madre, y se extendieron por todos los ríos, fuentes y lagos, siendo desde entonces y como para ayudar a su padre en su penitencia, y en honor a la memoria de su madre, celosas vigilantes y cuidadoras de sus aguas, por esa razón escuchamos el silencio que rodea a las fuentes ocultas de cristalinas aguas, por esa misma razón el agua de los lagos permanece misteriosamente quieta durante las noches de verano. Si prestamos alguna vez atención, veremos pasear a alguna ninfa reflejada fugazmente entre dos aguas, gracias al reverbero de la Luna y el fondo de sus aguas claras.

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